lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Qué son los sueños?

Los sueños son impresiones mentales, por lo general, involuntarias, de imágenes o sensaciones, que se tienen mientras se duerme.

Los estudios científicos sugieren que la capacidad de soñar es una sofisticación del sistema nervioso, capacidad casi exclusiva de los mamíferos. Los sueños son algo así como un descanso mejorado, o aprovechado con motivos que se piensa tienen relación con la simulación de situaciones para potenciar la adaptación y para consolidar la memoria y otras funciones cerebrales.

Cuando se duerme, se pasa por dos grandes estadios. Primero ocurre la fase NREM o Sueño Sin Movimientos Oculares Rápidos. Fase con la cual, comenzamos a dormir y a descansar. De manera posterior, se pasa a la fase REM o Sueño con Movimientos Oculares Rápidos. Es en esta fase, donde se producen los sueños. Se cree asimismo, que los sueños o la fase en donde se producen los sueños, sirve para regenerar tejido cerebral, desgastado por el uso diario.

Pero con respecto a la historia de los sueños, estos han base, para distintas especulaciones. Desde hace épocas remotas, los sueños han sido sujetos de admiración y fascinación, para diversas culturas. Estas culturas, en su mayoría, veían en los sueños, canales de comunicación con los dioses. Los cuales por medio de los sueños, enviaban mensajes, sobre lo que se debía realizar, frente a un tema específico o como premonición sobre un futuro cercano. Esto ocurrió con la cultura babilónica y hebrea. De igual manera, los griegos, concebían a los sueños, como herramientas para presagiar el futuro.

Para otras culturas orientales, como la de la India y otras, los sueños siempre han sido mirados, como herramientas para perfeccionar el alma. Asimismo, en los sueños, para estas culturas, se deslizan llaves las cuales nos guiarán frente a posibles enfermedades, a manejar el entorno y superar traumas. Los monjes tibetanos y otras culturas chamanicas hicieron uso extensivo de la capacidad humana de penetrar en forma conciente el mundo onírico, para realizar viajes interiores o chamánicos, realizando así toda clase de ejercicios espirituales.

Pero con el pasar de los siglos, la interpretación de los sueños, que para muchos son llaves para conocernos mejor, tomó un giro más científico. Esto se debió, al estudio de los sueños, por parte de la psicología en el siglo XX. Dentro de este campo, Sigmund Freud, jugó un papel preponderante, con respecto al estudio de los sueños y la finalidad que estos tenían.

Para el psicoanalista, los sueños eran los vasos conductores, para que las emociones y recuerdos encerrados en el subconsciente, pudieran pasar hacia el consciente. O sea, que al recordar los sueños, podemos analizar recuerdos o emociones las cuales habían sido olvidados o negados por el consciente.

Asimismo, para Freud, los sueños eran una vía, para poder llevar a cabo, aquellos deseos que permanecían reprimidos en las personas. Principalmente, los de tipo sexual.

Incluso fue más allá. Para él, las pesadillas eran fruto, de la ansiedad que producía el llevar a cabo aquellos deseos sexuales. Por ende, ese era el camino, de cómo los sueños se transformaban en pesadillas.

Por ende, para el psicoanalista, los sueños son una forma, de poder realizar aquellos deseos reprimidos. Asimismo, los sueños de las personas, son y pueden ser interpretables. Ya que en el sueño, se da de manera disfrazada, la realidad del deseo. Es así, como es que se debe de interpretar el sueño. Ya que la persona de manera consciente, censura el deseo y por ende, este se nos presenta de manera distorsionada en nuestros sueños.

También se usa hoy en día, darles a los sueños una interpretación un poco más esotérica o relacionada con la astrológica. Ya que cada elemento que aparece en los sueños, algunos piensan, pueden ser interpretado, como algo que está ocurriendo u ocurrirá. Es así, como de nuevo se vuelve a la idea, que los sueños son premoniciones, escondidas en los significados de los mismos. Es así, como el soñar con algún elemento de la naturaleza, puede llevar a distintas interpretaciones. Lo mismo con animales, comida, matrimonio, colores, el estar volando, etc.

En todo caso, dicen los expertos, la mejor persona para interpretar los sueños es el propio soñador, ya que los símbolos presentes en los sueños, aunque con un transfondo arquetípico o universal, son profundamente personales. El preguntarse lo que significan las ocurrencias nocturnas en base a nuestras emociones y pensamientos frente a las mismas puede develarnos el verdadero significado de los estos sueños para nosotros mismos.

¿CÓMO SE CLASIFICAN LOS SUEÑOS?

Al igual que ocurre con las definiciones acerca de qué es un sueño, las clasificaciones basadas en los contenidos de un sueño son muy variadas. Éstas me parecen las más esclarecedoras:

Sueño ordinario u etérico: Es el tipo de sueño cotidiano cargado con las cuestiones emocionales de la vida interior y exterior.

Sueño de sabiduría o itérico: Es el tipo de sueño en el que el contenido, la simbología o las sensaciones nos revelan que hemos adquirido conocimiento de fuentes elevadas y que potencialmente tenemos oportunidad de aplicar este conocimiento en nuestra vida diurna.

Sueños psíquicos: Despliegan el desarrollo de nuestras capacidades intuitivas implicando percepciones espontáneas en el tiempo y en el espacio que no pueden basarse en nuestro conocimiento exterior. Por ejemplo telepatía (conocimiento de hechos paralelos) o clarividencia (conocimiento de hechos que tienen lugar en el futuro).

Sueños recurrentes: Los que aparecen varias veces tal cual o con ligeras variaciones. Han de ser considerados como sueños de importancia que reflejan pautas fundamentales en la psique del soñador, pautas que, de alguna manera, están “bloqueadas” y no pueden fluir o cambiar.

Sueño predictivo:
Es el que representa acontecimientos literales acerca del futuro.

Sueño de prospectiva: Es aquel orientado al futuro, pero que sólo representa potencialidades o alternativas de acción.

Sueño de confirmación: Es el que refleja significativamente un nuevo paso que hemos dado en nuestra vida y sentimos el aval de nuestra sabiduría interior.

Sueños lúcidos: Describen el estado de sueño en el que experimentamos fuerza de voluntad y libre albedrío. El soñador comprende que está soñando, como si observara un sueño dentro de otro sueño.

Sueño grandioso: Aquel que evoca un sentimiento especialmente poderoso y que contenga un simbolismo universal y trascendente. Nos produce respeto por su significado y nos proporcionan una dirección curativa en la vida. Suelen tener una cualidad sincrónica con aspectos del exterior.

Sueño de la sombra: Es protagonizado por la sombra, o aspecto reprimido, en el que hacemos algo extraño o algo que no nos atreveríamos a hacer en la vida exterior. Nos sorprende por nuestra instintividad, violencia o cualquier otra cuestión oculta.

Pesadillas:
Sueños de ansiedad extrema en los que aquello a lo que uno no se enfrenta concientemente surge con plena fuerza inconsciente creando miedo o una sensación de peligro de aniquilación o un miedo indeterminado.

¿CÓMO RECORDAR MEJOR LOS SUEÑOS?

Es un hecho científicamente comprobado que todos soñamos, la cuestión no es pues si sueñas o no sueñas, sino cómo recordar o cómo mejorar el recuerdo de tus sueños.

A través de mi experiencia y la de mis alumnos hemos podido constatar que la intención y el hábito de recordarlos hace que cada vez los sueños acudan a nuestra memoria más fácilmente y con mayores detalles. Las primeras ocasiones pueden ser sólo imágenes vagas, más adelante podrán ser escenas inconexas, luego escenas conectadas y eventualmente secuencias completas con lujo de detalles.

También es un hecho comprobado por nuestra experiencia personal que algunos lugares y situaciones son más propicios que otros para soñar vívidamente y recordar los sueños. Por ejemplo, las montañas de Machu-Pichu en Perú o Dahma-Neru en Santa María de Palau Tordera en Cataluña.

Tal como sucede con la agricultura, en los sueños hay temporadas buenas y temporadas bajas. A veces hay periodos particularmente pródigos en los que podemos llenar nuestros graneros para trabajar con ellos durante las épocas de "sequía onírica".

Aquí hay algunas recomendaciones útiles para mejorar tus recuerdos:

- Si te parece necesario, antes de dormirte, expresa tu intención de escribir tus sueños a la mañana siguiente. Puedes escribir tu intención en una pizarra imaginaria.
- Mantén junto a tu cama tu diario de sueños, un bolígrafo y una lámpara.
- Escribe todo lo que se te venga a la cabeza en cuanto despiertes, sea un sueño o no, ya que el hábito y la constancia harán que eventualmente los recuerdes.
- Trata de mantener un horario regular de sueño. O sea: dormirte y despertarte más o menos a la misma hora diariamente.
- No te despiertes con música o un despertador si eso altera tu conciencia.
- Comprométete contigo mismo a escribir todos los fragmentos del sueño y no sólo los sueños más vívidos.
- Al escribir los sueños, aumenta tu conciencia de los detalles.
- Procura escribir rápidamente, sin tratar de organizar primero o recordar todo el sueño.
- Acuérdate de escribir los sentimientos y actitudes de los sueños.
- No salgas de la cama ni pienses en actividades exteriores antes de escribir en tu diario de sueños.
- ¡Escribe todos tus sueños, incluyendo los peores! No somos seres buenos. Somos seres totales. El trabajo con sueños lo revela todo. Lo que más evitamos es aquello a lo que más necesitamos enfrentarnos.
- Mantén la armonía con tu compañero de cama, si lo tienes. Todo resulta más compatible si los dos llevan su propio diario de sueños. Y ninguno debe leer el diario del otro. Sería una violación a los derechos individuales. Además uno carga con la responsabilidad de lo que lee. ¿Te sientes capaz de aceptar la responsabilidad de la psique de otra persona?
- Cuando estés escribiendo el sueño, ten en cuenta que es muy importante para los objetivos del Taller de Trabajo con Sueños, aunque a ti te parezca muy confuso o muy trivial. Derrota así cualquier actitud negativa.
- Trata de utilizar siempre el sueño de algún modo, para que merezca la pena recordarlos.
- Permítete fallar. La ansiedad impide el logro.

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